Mi vínculo con el reino animal y con la naturaleza viene desde la niñez. Siempre he sentido una unión con los animales y un respeto y entendimiento mutuo.

Empecé en el mundo de las terapias formándome como educadora canina y poco a poco fui aprendiendo e interiorizando conexiones a planos más profundos. 

Continué el aprendizaje con la comunicación animal, herramienta fundamental en el trabajo que desempeño.

El último eslabón de la cadena se engarzó al comprender el gran valor de una muerte digna y consciente para nuestros animales. 

 

"Uno llora a aquellos gracias a quienes es"


He tenido y tengo muchos maestros que guían mis pasos, quiero honrar aquí a los dos que me han puesto manos a la obra con este proyecto.

Buster, mi gatito rigodón, que me enseñó el valor de una muerte digna, el significado de sentir y realizarse, la importancia de creer en uno mismo y lo único que importa, que somos seres llenos de luz. Chula, mi maestra, mi compañera de alma, sus enseñanzas fueron tantas y tan duras que todavía las estoy asimilando. Chula me preparó para la dureza de la vida y de la muerte. Me mostró la valentía, el coraje y la fuerza con la que hay que vivir. No vale rendirse, hay que agotar, consumir cada partícula de energía, cada día, cada instante. Me hizo traspasar los límites que yo misma me había impuesto y lo más significativo, nos dio a todos una gran lección de lo que es una muerte serena, tranquila, en paz, respetando su proceso y acompañándola. Ella me hizó vivir un proceso de enfermedad y muerte desde la paz, el amor, la dulzura, la calma y la vida. Esa vida que irradiaban sus ojos siempre, hasta el último suspiro. 

Gracias a estos seres maravillosos, empieza este viaje. Alzando el vuelo no es más que el comienzo de lo que soy gracias a ellos. Os quiero eternamente y os agradezco profundamente todas las enseñanzas. 

 

                                     "Sólo los maestros deciden abandonar esta vida con plena consciencia"