aPRENDIENDO A VOLAR

La vida a veces tiene acontecimientos preparados para ti

que no llegarías a imaginar ni en los sueños más irreales.

Es curioso como todo sucede, sin más, como parte de un todo.

Hace poco más de un año, un gatito gris con unos ojos que te miraban el alma,

apareció enfrente de nuestra casa. Él eligió venir a nosotros. La vida nos hizo un regalo maravilloso. Su presencia nos colmó de luz y de color y volvió a hacer que sonriéramos.

Vino a regalarnos días, semanas, meses, llenos de risas, bromas, amor y sabiduría.

 

Un año después la vida lo aparta físicamente de nuestro lado. Decide irse allí donde está su camino, allí donde quiere estar, allí donde tiene trabajo que hacer.

 

Pero sigue estando presente en nosotros, en nuestra energía, en cada pensamiento, en cada sonrisa, en cada broma, en cada mirada de amor.

 

De la misma manera que eligió venir, eligió marcharse.

 

No puedo expresar más que mi agradecimiento y profundo amor hacia Miro.

Me está aportando tanta sabiduría y enseñanzas tan profundas que poco a poco iré

integrando y compartiendo.

Ha hecho que sienta e interiorice lo que es el verdadero amor incondicional,

el desapego y el respeto.


Esto no es un adiós, es un hasta pronto Miro, hasta que quieras volver a nosotros.

Mientras tanto sigo sintiéndote, sigo orando por ti, sigo mandándote luz,

sigo aprendiendo con cada una de tus palabras.

 

Te amo burrito, allí donde estés, el amor no entiende de barreras,

de limitaciones físicas, de espacio ni de tiempo.