mirar hacia delante

Y hoy toca echar la vista atrás...

En estos años he perdido a seres realmente maravillosos. Seres puros, libres, seres de luz que iluminaron tanto mi vida que a ellos les debo todo cuanto soy y siento en este momento.

Seres que me hicieron renacer, despegar, descubrir, avanzar, fortalecer, liberar el alma.

Ahora miro hacia atrás y les observo, y les miro, y puedo sentir, imaginar, el tacto de su pelo,

su piel, sus miradas, su olor, cada relieve de su cuerpo, cada milímetro de su rostro …

Y me entristece y a la vez me alegra, porque me siento afortunada de haberles conocido, de haber compartido mi vida con ellos, a pesar de que hubiera compartido toda la eternidad.

Maestros de la verdad, maestros del amor. Les echo tanto de menos que es inexplicable. No me podía llegar a imaginar una vida sin ellos, y aquí estoy.

 

Pero a pesar de todo están en mí. Chula está en mis ojos, Buster en mi corazón. Ambos guían mis pasos, están presentes en mis sonrisas y mis palabras, en mis movimientos. Los tres fundidos en un abrazo eterno, bailando al mismo son, vibrando y latiendo al unísono.

 

Y ahora vuelvo a mirar al momento presente, y me encuentro con mensajes, con palabras que me dicen que aquí he de permanecer:

 

“Sigue trabajando, sigue hacia delante, ni un solo día de tu vida mires atrás. ¿No ves que no tiene sentido revivir lo que ya se vivió? ¿No ves que es una pérdida de tiempo y de energía?

Si realmente fuéramos conscientes en cada momento del tiempo presente, de lo que te toca vivir en ese instante, no sería necesario volver a revivirlo en la mente. Es un círculo enmarañado de oscuridad, duda y genera miedos.

Así que sigue adelante con tu vida, con tu fortaleza, con tu sabiduría, con tu paz, y el pasado, pasado quedó.

No desentierres ni un solo recuerdo malo. Siempre que los recuerdos te hagan sonreír, que llenen de luz tu vida, sino no sirven más que para dañarte”

 

Gracias Miro, siempre me traes luz, siempre sabiduría y amor.

 

En este momento presente, recuerdo a aquellos que compartieron su vida conmigo y les mando la mejor de mis sonrisas. Vuestra presencia, vuestra energía, siempre estará en mí.